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Orígenes y concepto

ORÍGENES Y CONCEPTO

ORÍGENES

Después de haber analizado el concepto de género y la perspectiva de género, para interiorizar el enfoque de interseccionalidad os pedimos que deis un paso más con nosotras. Un paso teórico que es imprescindible para entender, siempre en nuestra opinión, las violencias y opresiones que atraviesan a mujeres que están sin hogar y que les pasan muchas cosas a la vez.

Cada vez más los estudios, investigaciones, debates y reflexiones en torno al sinhogarismo y el género se nutren del enfoque de interseccionalidad y del intento de avanzar en la comprensión de la interacción entre “múltiples identidades y experiencias de exclusión” como dice Bretherton (2017 aquí).

El uso de la interseccionalidad, en la práctica, nos está ayudando a entender mejor los componentes estructurales – más macro-  y los componentes vivenciales – más micro- y cómo unos y otros se entrelazan formando una realidad única y personal que condiciona cómo cada persona vive su situación. Para la comprensión de fenómenos complejos, cambiantes y líquidos el enfoque de interseccionalidad es fundamental.

El uso de la interseccionalidad para Bretherton y otras, entre las que nos incluimos, es, además, el abordaje metodológico más adecuado para entender el sinhogarismo en mujeres.

Vamos a adentrarnos en esta parte del curso en el concepto de interseccionalidad. Desde sus orígenes, pasando por definiciones que se han dado al concepto y concluyendo con el desarrollo a través de la teoría de la interseccionalidad y algunas aplicaciones dignas de conocer. 

Siempre que hablamos de sinhogarismo vemos cómo al estigma de estar sin hogar pueden unirse muchos otros elementos que estigmatizan más si cabe a las personas. Pensemos en una persona que está sin hogar y además: 

El análisis de distintas realidades o situaciones por las que atraviesan mujeres que están sin hogar exige de nosotras que miremos con un prisma caleidoscópico. Para entender bien de lo que hablamos tenemos que introducir el concepto de interseccionalidad.

El término interseccionalidad lo utiliza por primera vez Kimberlé Crenshaw en el artículo “Demarginalizing the intersection of race and sex: A black feminist critique of antidiscrimination doctrine, feminist theory and antiracist politics”, publicado en 1989 y que podéis leer en su versión original en inglés aquí.

Pero la interseccionalidad existía antes de que Crenshaw le diera nombre y el resto de autoras lo desarrollaran. 

Encontramos perspectivas que hoy llamaríamos interseccionales en planteamientos de hace siglos. Mara Vivero en su artículo “la interseccionalidad: una aproximación situada a la dominación” enumera algunos ejemplos muy interesantes. El más antiguo data de 1791 y se trata de la “declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana”, de Olympia de Gouges, en la que la autora hace analogías entre la dominación patriarcal y la dominación colonial, poniendo el foco en los dos ejes de opresión.

Sojourner Truth. Fuente: Wikipedia

Casi un siglo más tarde, en 1851, Sojourner Truth, una mujer que había sido esclava durante décadas, pronunció el célebre discurso “Ain´t I a woman” (¿Acaso no soy una mujer?). Han trascendido dos versiones del discurso con algunos años de diferencia y ciertas discrepancias, aún así, el mensaje central es el mismo. En ese acto en Akron Ohio, Sojourner toma la palabra para denunciar la doble discriminación que sufría como mujer afroamericana que luchaba por la igualdad racial y de género.

 

“¡Yo he arado, he sembrado y he cosechado en los graneros sin que ningún hombre pudiera ganarme! ¿Y acaso no soy una mujer? Podía trabajar tanto como un hombre, y comer tanto como él cuando tenía comida. ¡Y también soportar el látigo! ¿Y acaso no soy una mujer? He dado a luz a trece niños y he visto vender la mayoría a la esclavitud. ¡Y cuándo grité con mi dolor de madre, nadie sino Jesús pudo escucharme! ¿Y acaso no soy una mujer?”

– Fragmento de “¿Acaso no soy una mujer?” recogido en “Mujeres, raza y clase” de Angela Davis –

En este curso introducimos una novedad didáctica; una lista de Spotify como recurso de apoyo al estudio. En este caso encontraréis en abierto la lista “Invisibilidad Interseccional. Podcasts y canciones” a la que podéis acceder desde el botón de play de abajo.

Una de las joyas que hemos incluido en la lista es un episodio sobre el discurso de Sojourner del podcast “Libros. Literatura salvaje”. Dadle al botón de play azul de abajo y os llevará directamente al audio para escucharlo.

En mayo de 2020 Esther López Barceló publicó un artículo precioso sobre Sojourner en eldiario.es cuando se cumplían 169 años del discurso. Os recomendamos que lo leáis aquí.

Clorinda Matto de Turner. Fuente: Wikipedia

Ya en los albores del siglo XX, en 1899, se publica el libro Aves sin nido de la escritora peruana Clorinda Matto de Turner en el que describe y denuncia abusos sexuales sufridos por mujeres indígenas y perpetrados por políticos y sacerdotes. En su texto resalta, según Mara Vivero, cómo la situación de vulnerabilidad de estas mujeres la conformaban su condición de género y su condición étnico-racial.

La publicación de este libro sufrió el ataque de la iglesia católica de Lima y Clorinda fue excomulgada y obligada a renunciar a la dirección del semanario El Perú Ilustrado. Finalmente tuvo que exiliarse a Buenos Aires donde pasó los últimos años de su vida.

Bien entrado el siglo XX, en la década de los setenta, el Colectivo del Río Combahee, una organización feminista negra de reflexión, debate y discusión política, incorpora al análisis de la multidimensionalidad y la simultaneidad de opresiones, a demás de las opresiones por razón de género y de raza, la opresión a mujeres lesbianas por razón de orientación sexual dentro del propio movimiento feminista.

La Declaración del Colectivo del Río Combahee, de 1977, redactado por un grupo de activistas del colectivo y fruto de años de debates y discusiones, es para muchos y muchas, uno de los documentos más importantes del feminismo negro.  Podéis acceder a la traducción del manifiesto al español a cargo de la revista argentina Herramienta aquí

En nuestra lista de spotufy puedes escuchar el episodio “Manifiesto Colectiva del Río Combahee” del podcast “Libros. Literatura salvaje”. Dadle al botón de play azul de abajo y os llevará directamente al audio para escucharlo.

En la misma década de los setenta y en décadas posteriores feministas como bell hooks, Audre Lorde, Norma Alarcón, Gloria Anzaldúa o Angela Davis,  se manifiestan contra la hegemonía del feminismo “blanco” y empiezan a sentar las bases en los debates y las reflexiones políticas, teóricas y metodológicas de lo que más adelante se convertiría en el paradigma interseccional.

En nuestra lista de spotify podéis escuchar episodios muy interesantes sobre estas referentes del feminismo interseccional. Ya sabéis, dadle al play azul de abajo.

Algunas de estas revolucionarias, como la propia Davis, rechazaron en origen el movimiento feminista, lo vemos abajo en el fragmento de una entrevista reciente en Píkara Magazine. El movimiento antirracista afroamericano tenía una base muy anclada en la lucha de clases y la justicia social y en la lucha contra la opresión. Así, las mujeres afroamericanas que luchaban en esa revolución renegaban de quienes estaban en el origen del movimiento feminista: mujeres blancas burguesas norteamericanas y europeas. Entre los planteamientos del movimiento feminista, en las sufragistas originarias (como las de Mary Poppins, sí) el movimiento exigía el voto para la mujer pero no había reivindicación alguna de las sufragistas por el derecho al voto de hombres y mujeres negras, por ejemplo.

“El movimiento feminista de corriente mayoritaria ha cometido errores muy serios. Cuando escribí en 1981 el libro Mujeres y racismo, todo el mundo pensó que era feminista. ‘No, no soy feminista -decía entonces-, soy una revolucionaria negra.’ No veía cómo las dos cosas tenían que ver una con otra. Pero luego me di cuenta de que estaba hablando de cierto tipo de feminismo: un feminismo burgués. Un feminismo que todavía, desgraciadamente, es blanco y burgués. El error cometido por el feminismo mayoritario y el hecho de que constantemente mire hacia representaciones categorizadas significa que hay una racialización clandestina que se está moviendo dentro de este tipo de feminismo”, sostiene.

“Cualquier tipo de feminismo que privilegie a las que ya tienen privilegios es irrelevante para las mujeres pobres, las mujeres trabajadoras, las mujeres negras y las mujeres trans de color. Si se crean estándares de feminismo para los que ya están arriba en la jerarquía económica, ¿esto cómo se relaciona con las mujeres que están abajo del todo? La esperanza revolucionaria se encuentra precisamente entre esas mujeres que se sienten abandonadas por la historia y que actualmente se están levantando para que sus exigencias sean escuchadas”, añade.

Angela Davis llega entonces al centro de su discurso, identificando en la interseccionalidad el papel del feminismo y definiendo el feminismo interseccional como el instrumento de trabajo necesario para el reconocimiento no solo de la interrelación de nuestras identidades, sino también de las luchas por la justicia social.”

 

– Fragmento entrevista a Angela Davis de Píkara Magazine de 21/11/2017

https://www.pikaramagazine.com/2017/11/angela-davis/

Con el tiempo el movimiento antirracista revolucionario se unió a un movimiento feminista que lucha contra todo tipo de opresiones. Y todavía hoy existe una parte del movimiento feminista que tiene una mirada más restrictiva de la lucha (este es un debate complejo y muy arduo como para extendernos en este curso, si tienes interés por ampliar información pregúntanos).

De la imbricación que se produce entre las opresiones que sienten las mujeres por el hecho de serlo, las personas racializadas o de clases sociales precarizadas, nace la teoría de la interseccionalidad.

Kimberlé Crenshaw en 2019. Fuente: Wikipedia

El término interseccionalidad, el concepto mismo, se formaliza, adquiere forma de teoría gracias al trabajo de la feminista, activista y abogada por los derechos civiles Kimberlé Crenshaw, a la que véis arriba en una foto reciente.

Crenshaw introduce el término interseccionalidad hace más de 30 años (como decíamos arriba, por primera vez en su artículo “Demarginalizing the Intersection of Race and Sex…”,  en sus propias palabras, para abordar múltiples fracasos; políticos, jurídicos, sociales, de dentro del movimiento feminista y de dentro del movimiento antirracista.

La interseccionalidad pretendía llamar la atención sobre la multiplicidad de formas en las que las mujeres negras estaban siendo excluidas o invisibilizadas en algunos sectores laborales en los que estaban siendo discriminadas por razón de raza y de género.

En el origen de todo está la demanda por discriminación que presenta en los juzgados Emma DeGraffenreis contra la empresa General Motors.  Emma DeGraffenreid era una mujer afroestadounidense, esposa y madre trabajadora. “De hecho”, cuenta Crenshaw en una charla en 2016 que podéis ver aquí, “leí sobre la historia de Emma en un boletín jurídico de opinión escrito por un juez que había desestimado la demanda de Emma por discriminación racial y de género contra una fábrica de automóviles local. Emma, ​​como tantas mujeres afroestadounidenses, buscaba un empleo mejor para su familia y para los demás. Quería una vida mejor para sus hijos y su familia. Pero solicitó un trabajo, y no fue contratada, y consideró que no fue contratada por ser una mujer negra”. El juez en cuestión desestimó la demanda de Emma, y el argumento para desestimar la demanda fue que había quedado demostrado que el empleador contrataba personas afroestadounidenses y había quedado demostrado que el empleador contrataba mujeres. El verdadero problema, sin embargo, fue que el juez no quería reconocer lo que Emma trataba de decir; que General Motors contrataba personas afroamericanas sí, generalmente para trabajos industriales y de mantenimiento, y todos hombres. Y que las mujeres que contrataban, generalmente para  trabajos de secretaria o de  oficina, eran todas blancas. Solo si el tribunal era capaz ver cómo estas políticas se unían podría ser capaz de ver la doble discriminación a la que Emma DeGraffenreid se enfrentaba. Pero el tribunal se negó a permitir que Emma pusiera ambas causas juntas para contar su historia porque creía que, al permitirlo, podría incurrir en un trato preferencial, una suerte de discriminación positiva hacia las mujeres negras que generaría desigualdad.

En el caso de DeGraffenreis vs General Motors están presenten múltiples políticas discriminatorias. Están las políticas de contratación de personas negras (que son hombres), las políticas de contratación de mujeres (que son blancas). Y está en el cruce de esas dos, donde ambas se solapan, una forma nueva de discriminación estructural interseccional. Este es el gran aporte de Crenshaw.

En la práctica, se entendía que la realidad de las mujeres blancas representaba la realidad de todas las mujeres y que la realidad de los hombres negros representaba la realidad de todas las personas negras.

Con el concepto de interseccionalidad, Crenshaw quiso llamar la atención en el hecho de que ser mujer negra genera una realidad diferente, que las experiencias en ocasiones son, también diferentes, y que sus experiencias de discriminación estaban siendo ocultadas, invisibilizadas, bajo las experiencia de discriminación de género que sufrían las mujeres blancas y las experiencias de discriminación racial que sufrían los hombres negros.

Analicemos a continuación el concepto de interseccionalidad propuesto originalmente por Kimberlé Crenshaw.

CONCEPTO

El término es un neologismo que viene del inglés “intersectionality” . “Interseccionalidad” no aparece en el diccionario de la RAE, como tampoco aparece “interseccionar”.

Gracias a su raíz, la palabra “intersección”, podemos empezar a acercarnos al concepto.

Fuente: Diccionario RAE

De las diferentes acepciones de “intersección”, la que nos ayuda mejor a entender la propuesta de interseccionalidad es la segunda, la definición que proviene del campo de la geometría y que habla de dos líneas, cosas, superficies, pueden ser más cosas según su primera acepción, que al encontrarse se afectan entre sí de alguna manera, “se cortan entre sí”.

Kimberlé Crenshaw abre la charla TED The urgency of intersectionality (“la urgencia de la interseccionalidad”)- que os dejamos aquí abajo- con un ejercicio que, según ella confiesa después, repite habitualmente entre audiencias y públicos diferentes. Pide a todo el público que se ponga de pie. Y explica la dinámica. Ella va a ir dando una serie de nombres y el público se sentará en el momento en que escuche un nombre que no conoce. Y empieza la lista de nombres. Y empieza la audiencia a sentarse a medida que no reconocen los nombres hasta que llega al final y quedan cuatro personas en pie. Al finalizar el ejercicio explica que la lista de nombres que ha dado es de personas afroamericanas asesinadas en los últimos dos años. El primer grupo de nombres, el reconocido por la audiencia, es de hombres y el segundo grupo de nombres es de mujeres. En ambos casos víctimas de violencia, en ambos casos afroamericanos, sólo una cosa les distingue: el género.

Más adelante en el vídeo explica cómo las personas entendemos, diseccionamos, interpretamos la realidad que nos rodea gracias a marcos de referencia. Y que cuando unos hechos no encajan en nuestro marco de referencia, en nuestro mapa de comprensión del problema, nos cuesta mucho incorporarlos. Esa es la explicación que da Crenshaw al hecho de que, a pesar de la conciencia que hay sobre el racismo y de la conciencia que hay sobre la violencia contra las mujeres, cuando interiorizamos datos sobre personas afroamericanas asesinadas con violencia se quedan con mayor facilidad datos de hombres que de mujeres.

Sigue Crenshaw alertando, “sin marcos que nos permitan ver cómo repercuten los problemas sociales en todos los miembros de un grupo determinado, muchos caerán en la invisibilidad de nuestros movimientos, solas frente al sufrimiento del aislamiento virtual”.  

La charla es interesantísima, toma unos minutos para verla y reflexionar sobre ella. Si no entiendes bien el inglés tienes la transcripción en español justo debajo del vídeo.

En origen Crenshaw acuña el concepto de interseccionalidad haciendo alusión a la tríada género-raza-clase. Con su formulación originaria, la interseccionalidad nos permite analizar la desigualdad en toda su complejidad, teniendo en cuenta tres formas de opresión o represión que se pueden llegar a entrelazar en un cuerpo dado: la opresión de género, la de raza y la de clase.

Salvando las distancias y con un mero propósito didáctico, nosotras habitualmente utilizamos la siguiente analogía gráfica para facilitar la comprensión de la propuesta de Crenshaw con mayor profundidad.

Tomemos la teoría del color y sus tres colores primarios: cian, magenta y amarillo. Asignemos a cada uno de los colores uno de los ejes de opresión de la tríada de Crenshaw.

Con el enfoque de interseccionalidad podemos ver cómo, en el momento que dos ejes de desigualdad se unen, producen una realidad de desigualdad diferente, aquí representado por un color diferente. Así lo vemos en la imagen de abajo en el encuentro de  los colores cian y amarillo en la figura 3, que corresponden con el eje de desigualdad por raza y el eje de clase. En la figura 3 observamos que cuando a una persona le atraviesan ambos ejes a la vez, pongamos una persona no hombre negra y pobre, su experiencia de opresión es una realidad diferente a 1+1, diferente a azul y amarillo. La desigualdad generada, su experiencia de opresión, es otro color nuevo, es el verde. Es decir, esa persona del ejemplo no sufre un sumatorio de opresiones sino que la intersección de las opresiones que sufre general una realidad diferente y única para ese cuerpo.  O dicho de otro modo, cuando dos o más identidades sociales discriminadas se interrelacionan intrínsecamente en una persona o en un grupo de personas se habla, no ya de discriminación múltiple sino de discriminación interseccional.

Antes de continuar párate a hacer un ejercicio de reflexión que te ayudará a interiorizar el concepto.

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Ejercicio de reflexión:

Piensa en los ejes de desigualdad y opresión representados en la figura 4. Ahora piensa en el cuerpo al que atraviesan esas desigualdades, ¿cómo es?

Ahora haz lo mismo con la figura 5.

Este ejercicio no es para nota, es para ti. Si necesitas alguna aclaración no dudes en pedirla.

El supuesto planteado por Crenshaw en la definición original de la interseccionalidad lo vemos representado en esta analogía nuestra en la figura 6, en la que se imbrican los ejes de raza, género y clase. En esta gráfica vemos claramente la novedad que aporta este concepto. De nuevo, no sólo las áreas en las que coinciden dos ejes generan nuevos colores, nuevas realidades, sino que en el núcleo de la intersección, donde se entrelazan los tres ejes, se general una totalmente nueva y distinta al resto. Su novedad, por tanto, consistió en el énfasis sobre la constitución mutua y simultánea de discriminaciones y privilegios en base al género, la raza y la clase social.  

Con la interseccionalidad Crenshaw quiso llamar la atención sobre el hecho de que ser mujer negra genera una realidad diferente a ser persona negra (hombre) y diferente a ser mujer (blanca). Que las experiencias en ocasiones son, también diferentes, y que sus experiencias de discriminación estaban siendo ocultadas, invisibilizadas, bajo las experiencia de discriminación de género que sufrían las mujeres blancas y las experiencias de discriminación racial que sufrían los hombres negros.

En resumen,

¿Qué es la interseccionalidad?

Se trata de una perspectiva, un enfoque, una herramienta de análisis y la elaboración de políticas que aborda múltiples discriminaciones y nos ayuda a entender la manera en que conjuntos diferentes de identidades influyen sobre el acceso que se pueda tener a derechos y oportunidades.

Veamos algunas definiciones más destacadas.

Su creadora ha definido la interseccionalidad como “el fenómeno por el cual cada individuo sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a múltiples categorías sociales”

 Este artículo de Sister Outrider traducido y publicado por Afroféminas, define la  interseccionalidad como “un marco diseñado para explorar la dinámica entre identidades coexistentes (por ejemplo, mujer, negra) y sistemas conectados de opresión (por ejemplo, patriarcado, supremacía blanca)” y continúa, “en un contexto feminista, permite una comprensión completamente desarrollada de cómo factores como la raza y la clase dan forma a las experiencias de vida de las mujeres, cómo interactúan con el género”.

 

¿Qué no es la interseccionalidad?

No es una combinación de identidades múltiples o un intento de conseguir la lista más completa de diferentes identidades que conforman la realidad de una persona. Crenshaw articuló el concepto de interseccionalidad para demostrar que hay determinadas identidades que las estructuras sociales y económicas en las que vivimos ponen en situación de vulnerabilidad o exclusión. En origen, por tanto, no era un concepto que pretendiese ahondar en la identidad sino llamar la atención sobre formas de discriminación que estaban siendo invisibilizadas.

No en todos los análisis de situaciones desde el enfoque de interseccionalidad se van a tener en cuenta las mismas intersecciones o los mismos ejes de desigualdad. Para saber cuántas intersecciones es necesario tener en cuenta al analizar una problemática dada es necesario poner marco de referencia y contexto social, institucional y económico.

Que los diferentes ejes de desigualdad se mantengan ajenos al enfoque de interseccionalidad no les convierte en neutrales respecto a otras formas de discriminación, sino que contribuye a hacer más grandes las brechas de discriminación en el propio eje y en el resto. Vemos un ejemplo de esto cuando las feministas blancas por el derecho al voto utilizaban como argumento para conseguirlo que ellas tenían un estatus social superior al de los hombres negros.