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Exclusión residencial y tipología ETHOS

EXCLUSIÓN RESIDENCIAL Y TIPOLOGÍA ETCHOS

DIMENSIONES DEL ÍNDICE DE IGUALDAD DE GÉNERO

La Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 25, apartado 1, declara que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda (…)”. El artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales declara que “Toda persona tiene el derecho a un nivel de vida adecuado para sí misma y para su familia, incluyendo alimentación, vestido y vivienda adecuadas (…)”. El artículo 47 de la Constitución Española declara que “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada” e incluso que “los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho”.

A pesar de todas estas regulaciones, el acceso a la vivienda se ha convertido en un auténtico drama, ¿por qué? Una explicación bastante evidente es que el derecho a la vivienda se queda en el plano meramente formal, en el mejor de los casos. En pocos contextos, Francia es una excepción, se trata de un derecho subjetivo reclamable ante los tribunales. Es decir, un derecho que, si no ves conculcado puedes reclamarlo judicialmente. 

En el caso de nuestra Constitución, el derecho a la vivienda aparece como un principio rector de la política social y económica, ni siquiera es un derecho subjetivo. 

La segunda explicación evidente es que la vivienda se ha convertido en un bien de mercado, una mercancía con la que especular, que, a pesar de haber generado burbujas con consecuencias catastróficas a nivel mundial (véase el origen de la crisis de 2009), sigue siendo un bien preciado y un mercado de una alta rentabilidad financiera.  

Diferentes autores son referentes para entender el derecho a la vivienda y la exclusión residencial. De entre todos os recomendamos a dos: 

La vivienda es un derecho y un pilar de la autonomía y el bienestar de las personas en nuestra sociedad. Es, además de un derecho per se, garante de otros derechos. Contar con un lugar seguro, digno y estable en el que desarrollar tu vida te otorga un lugar de socialización, de privacidad, de intimidad. Te facilita resguardarte del frío o la lluvia o protegerte del calor. Te da libertad para desarrollar tu vida de la manera que elijas. 

Entendemos que la vivienda cumple, además, una serie de funciones en la vida de las personas y familias, y que no disponer de vivienda tiene consecuencias reales y medibles. En el cuadro de abajo desglosamos este punto.

Pero, ¿qué entendemos por vivienda adecuada? En perspectiva comparada “lo adecuado” varía de unas personas a otras, de unas comunidades a otras y de unos países a otros. Sin embargo, la ONU (entre otros en el Informe de la Relatora Especial sobre una vivienda adecuada que encontraréis en los materiales adicionales al tema) considera que   para hablar de vivienda adecuada, al menos deben cumplirse los siguientes criterios: 

El concepto de exclusión residencial hace referencia a las situaciones en las no se cumplen una serie de requisitos mínimos en relación a la vivienda.

Cuando no se cumplen unos requisitos mínimos en la situación residencial, ya sea en el acceso, en poder mantener la vivienda o en las condiciones de habitabilidad, se produce la exclusión residencial. 

De todas las opciones propuestas por la academia, hemos elegido la relación de requisitos mínimos para una vivienda adecuada que cuenta con mayor consenso. 

Siguiendo a Luis Cortés, estas condiciones son cuatro: accesibilidad, estabilidad, adecuación, habitabilidad. Veamos en el siguiente cuadro cuándo estás condiciones garantizan la inclusión residencial o su incumplimiento pone a las personas en situación de exclusión residencial. 

¿Y en qué situaciones se produce exclusión residencial? En el apartado de instrumentos de medición lo vemos en profundidad con la tipología ETHOS, la categorización más exhaustiva, a nivel europeo, de situaciones de sinhogarismo y exclusión residencial. 

SINHOGARISMO

Y llegamos al último de los conceptos que vamos a desarrollar en este primer apartado, “sinhogarismo”, un neologismo traído de una traducción del término inglés “homelessness” que debemos en gran parte a Pedro Cabrera. 

Pedro Cabrera es uno de los grandes teóricos sobre el sinhogarismo en España. Ha realizado, además numerosos trabajos en América Latina y es uno de los grandes conocedores de la materia. 

Su libro “Huéspedes del Aire” es un clásico. 

Si hay un artículo suyo que recomendamos es este, que escribió junto a María José Rubio: 

“Las personas sin hogar hoy”

Avramov en 1995 define el sinhogarismo como “la falta de un alojamiento adecuado y estable que proporcione un marco estable de convivencia”

También en 1995 la FEANTSA propone la siguiente definición de personas sin hogar “aquellas que no pueden acceder o conservar un alojamiento adecuado, adaptado a su situación personal, permanente y que proporcione un marco estable de convivencia, ya sea por razones económicas u otras barreras sociales, o bien porque presentan dificultades personales para llevar una vida autónoma”.

Si nos fijamos en una y otra definición, estar sin hogar se define por la falta de un alojamiento adecuado y estable pero el imaginario al pensar en una persona sin hogar seguramente nos lleve a alguien que duerme en un cajero o que vive en un albergue. Generalmente pensaremos en un hombre -la invisibilización de las mujeres dentro del sinhogarismo es importante-. Es bastante probable que, además, pensemos en un hombre que pueda tener adicciones – a la bebida u otras drogas, al juego- y/o que muestre sintomatología compatible con un trastorno de salud mental (o con lo que cada una de nosotras piensa que pueden ser síntomas de trastorno mental). 

En este sentido nos gusta mucho cómo utiliza Albert Sales la imagen de la punta del iceberg para acercarse a una definición del sinhogarismo.

“Quienes pasan día y noche en las calles de nuestras ciudades son la parte más visible, la punta del iceberg, de la vulneración del derecho a una vivienda digna que sufren miles de personas que viven en infraviviendas o en situaciones de alta vulnerabilidad habitacional sin expectativas de construir un hogar” Albert Sales

Sólo somos conscientes de esas situaciones más visibles porque son las únicas que se miden, lo veremos en los apartados siguientes. Solemos tener números de cuántas personas sobreviven en la calle o hacen uso de los recursos para personas sin hogar. 

Es mucho más difícil que tengamos datos de otras situaciones de sinhogarismo y exclusión residencial menos visibles, esas de alta vulnerabilidad habitacional o infraviviendas que menciona Albert, pero también quienes salen de prisión sin alternativa habitacional, quienes cumplen la mayoría de edad estando tutelados por una Administración Pública y, al cumplir 18 años, pierden el techo que les ha dado cobijo, etc. 

Lo veremos dentro de unas páginas. 

Nosotras partimos de la hipótesis de que el sinhogarismo es una situación compleja pero reversible, y que entre sus causas últimas prevalece la pérdida de una vivienda. Apostamos por defender que el sinhogarismo es, ante todo, la manifestación más cruel de la exclusión residencial y, de nuevo, que “sin hogar” no se ES sino que se ESTÁ. 

Además, en personas que se encuentran sin hogar se dan otros factores: materiales/económicos (ausencia de recursos suficientes para subsistir); otros de índole afectivo-relacional (pérdida de redes sociales de apoyo, sentimiento de soledad/abandono…); factores personales (enfermedad física, mental, adicciones…); y factores institucionales (reclusión, internamiento…), en los que ahondaremos a lo largo de este módulo. 

No podéis dejar de seguir, leer y aprender de Albert Sales. Os dejamos enlace a sus blogs, ¡que los disfrutéis! 

Vagos, maleantes, putas e inmigrantes que tuvo activo hasta 2017

Albert Sales desde entonces hasta la actualidad

TIPOLOGÍA ETHOS

De todas las propuestas para medir la exclusión residencial, apostamos por la utilización de la tipología ETHOS, la clasificación de situaciones de sinhogarismo y exclusión residencial con mayor difusión y consenso a nivel europeo. 

La tipología ETHOS (European Typology on Homelesness and Housing Exclusion) se formula en 2005 por la FEANTSA (Federación Europea de Asociaciones Nacionales que trabajan con las Personas Sin Hogar) y es revisada durante unos años antes de constituirse como la principal referencia para el estudio de las personas sin hogar, como han señalado, entre otros, Cabrera. 

La clasificación ETHOS se refiere al sinhogarismo y su relación con la exclusión residencial, recogiendo desde las situaciones más graves – sin techo, sin hogar- hasta otras que afectan a un volumen mucho mayor de población, que hablan de vulnerabilidad por cuestiones estructurales, económicas, por deterioro de los entornos urbanos, etc. Entendemos que es una clasificación de la exclusión residencial tan completa que su uso debería generalizarse más allá de los agentes que trabajan directamente con personas en situación de sin hogar. 

Según ETHOS, tener una vivienda supone disponer de ella en tres dominios básicos: legal, social, y físico. Desde el punto de vista legal, supone tener un título suficiente sobre la misma (propiedad, alquiler, usufructo, otros), lo que da seguridad en la tenencia y la ocupación. El dominio social hace referencia a contar con un espacio de intimidad, privacidad y en el que relacionarse. El dominio físico, por su parte, alude a las condiciones de habitabilidad de la vivienda. 

Cuando existe carencias en uno o varios de esos ámbitos o dominios: legal, social y físico, podemos hablar de que existe exclusión residencial. 

En ETHOS estas carencias en la relación de las personas en situación de sin hogar con la vivienda se traducen en categorías que vemos en el siguiente cuadro y que analizamos a continuación.

Como vemos, la tipología ETHOS desarrolla cuatro categorías conceptuales: Sin techo, Sin vivienda, en vivienda insegura y en vivienda inadecuada. Dentro de cada una de esas categorías conceptuales desarrolla distintas categorías operativas como situaciones concretas de alojamiento en las que se traducen esas categorías. 

La tipología ETHOS nos permite ir más allá del prototipo de persona sin techo que impera en el imaginario colectivo para entender que existen distintas situaciones de exclusión residencial que por lo general son invisibilizadas y no aparecen en las encuestas y los números del INE. 

En la práctica, la tipología ETHOS se ha mostrado como la categorización más completa sobre la exclusión residencial en el ámbito europeo. A la hora de medir la exclusión residencial, sin embargo, no contamos a día de hoy con instrumentos armonizados -ni aislados- que puedan sistematizar datos sobre todas las situaciones ETHOS. 

Generalmente se contabilizan las categorías “sin techo” y “sin vivienda”, es decir la exclusión residencial más visible que se entiende como sinhogarismo, a través de los instrumentos que veremos a continuación. 

Además, tenemos algunos datos puntuales en algunos lugares para poder sistematizar datos de otras situaciones, por ejemplo los asentamientos o. en cierta medida, los desahucios por impago de hipoteca o alquiler. 

Pero no hemos logrado a día de hoy contar con instrumentos que nos den una foto real y nítida de toda la exclusión residencial. 

Precisamente por la dificultad para conseguir datos de todas las situaciones y categorías, y en aras de avanzar en el conocimiento de la exclusión residencial a nivel europeo, desde hace unos años se trabaja en una clasificación conocida como Ethos Light, que recoge 6 situaciones clasificadas de forma mayoritaria en Europa como sinhogarismo. Estas son: 

  1. Dormir al raso
  2. Vivir en alojamientos de emergencia
  3. Vivir en alojamientos para personas sin hogar
  4. Vivir en (determinadas) instituciones
  5. Vivir en viviendas no convencionales por falta de alternativa
  6. Vivir temporalmente en casa de familiares o amistades debido a la falta de vivienda. 

El reto para llegar a entender las dimensiones de la exclusión residencial es enorme y es urgente empezar por la recopilación y sistematización de datos, una asignatura todavía pendiente a día de hoy.