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Invisibles como mujeres que están sin hogar

INVISIBLES COMO MUJERES QUE ESTÁN SIN HOGAR

En las grandes ciudades, la forma más habitual de obtener estos datos en los últimos años son los recuentos nocturnos de personas sin hogar. El Ayuntamiento de Madrid fue pionero en el uso de recuentos nocturnos y lo utiliza como el único instrumento para medir el sinhogarismo en la ciudad. Según el último Recuento, en la ciudad de Madrid hay un total de 3006 personas sin hogar. Se han cuantificado a las personas a las que las y los voluntarios detectaron la noche del recuento en las siguientes situaciones: en calle, en centros de la red municipal de atención a personas sin hogar (incluye centros y pisos), asentamientos y centros de acogida para personas inmigrantes (este dato es el primer año que se incluye). Del total de datos sólo se desagregan en hombre/mujer los datos de la calle y de los centros y servicios de la red. Desconocemos la proporción de hombres/mujeres en los datos globales, así como en los datos relativos a las personas que viven en asentamientos o en centros para personas inmigrantes.

En cuanto a los datos de calle, en total se localizaron a 650 personas. El 73% son hombres, el 11,2% son mujeres y el 15,8% “desconocidos”, es decir, no se pudo determinar en el momento de la detección si se trataba de hombres o mujeres. Por estimación de Pedro Cabrera, en calle hablaríamos de un 15% de mujeres y un 85% de hombres.

En cuanto a las personas que esa noche se alojaban en centros y recursos de la red, en total fueron 1933 personas, el 77,4% hombres y el 22,6% mujeres.

Si vamos al perfil de la persona sin hogar, a través de esa “foto” que nos dan los recuentos, las encuestas del INE, etc., esa persona prototípica sería un hombre de 47 años, hasta hace unos años español, en los últimos años de origen extranjero, soltero, que lleva años en situación de sin hogar. Tradicionalmente se ha dado por buena la proporción 80%/20% entre hombres y mujeres que están sin hogar. Quizá por ese motivo se han diseñado los centros/recursos/programas para hombres. Pero esa foto, ese 80/20, para nosotras no es real, y entendemos lo controvertido que puede resultar esta afirmación, que desarrollaremos a lo largo del informe. 

El recuento de Madrid, como el resto de recuentos nocturnos que se hacen en múltiples localidades de España, tiene la ventaja de que hace una foto una noche dada de las personas que están esa noche en la calle y en centros y servicios de atención de la red municipal; y tiene la desventaja de que cuenta a los que están, no a los que son (es conocida la “estampida” de personas esa noche a lugares por donde no pasan voluntarios) y que cuenta sólo las situaciones de sinhogarismo más visibles (ETHOS 1, 2, 3 y 7, en el caso de Madrid). 

Si vamos a datos de España, los últimos datos oficiales con los que contamos son los de la Encuesta de Centros y Servicios de Atención a Personas Sin Hogar de 2018 (que podéis consultar aquí: INE Encuesta centros psh 2018)

Según datos de 2018 en total se atendieron en España a 18.001 personas de las que 4.566 eran mujeres, lo que supone un 25,4% del total. 

Esta encuesta contabiliza a las personas alojadas en un momento dado en algunos centros y algunos servicios por lo que deja fuera a las personas que esa noche pernoctan en calle y a otras situaciones más ocultas de sinhogarismo y exclusión residencial. 

¿Y a nivel europeo? Como venimos diciendo es muy difícil saberlo con exactitud porque los diferentes países recopilan datos diferentes y porque no se comparten esos datos. Así que a nivel europeo contamos con estimaciones que nos dan cierta dimensión del problema. La última relevante de hace unos meses es la estimación hecha por la FEANTSA y Abbé Pierre en la que hablan de 700.000 personas durmiendo en la calle o en alojamientos de emergencia o transitorios en Europa y de un incremento del 70% en los últimos 10 años. En el gráfico a continuación podéis ver la distribución por países y los diferentes incrementos en los territorios. Es importante resaltar que no se da el dato de la estimación de cuántas de esas 700.000 personas son mujeres, en algunos casos se desagregan datos por países, en otros no. 

Fuente: FEANTSA 2020

Ya a nivel europeo vemos que se habla de exclusión residencial en general y no solo de sinhogarismo, fundamentalmente porque la sistematización de datos se hace con la tipología ETHOS. 

Esta es claramente una forma de interpretar el sinhogarismo más amplia, que cuenta con consenso a nivel europeo y que, en el caso de las trayectorias de las mujeres, nos ayuda a entender mejor las situaciones de sinhogarismo. Porque una definición restrictiva del sinhogarismo es una definición que invisibiliza a las mujeres (Gámez, 2017). 

Esa interpretación más estricta (Cabrera, 2009) o reduccionista (Mayock y Bretherton, 2016) del término “sinhogarismo” tradicionalmente habla de las personas que están en situación de calle o pernoctando en recursos y centros para personas sin hogar y que son las situaciones más visibilizadas, las categorías 1 a 3 de ETHOS, esas que son la punta de un iceberg, como ya dijo Albert Sales, cuya base la componen otras muchísimas situaciones en las que la persona cuenta con algún tipo de techo bajo el que refugiarse, por inseguro, inestable o temporal que éste sea.

El primer estudio importante a nivel europeo que intenta poner el foco en las especificidades del sinhogarismo en las mujeres tiene ya más de tres décadas. Con el libro Housing and Homelessness: A feminist perspective, Watson y Austerberry inician un camino hacia el análisis del sinhogarismo desde una perspectiva de género, pero los avances, más de treinta años después, son limitados en nuestro entorno. 

A nivel europeo, el camino recorrido en esta dirección avanza lento pero seguro con el objetivo de constatar y evidenciar las complejidades -tradicionalmente ignoradas- y las necesidades específicas que tienen las mujeres que están sin hogar. Una muestra es la creación en 2012 de la red europea WHEN (Women´s Homelessness in Europe Network), una red que nace para promover y desarrollar conocimiento sobre el sinhogarismo en mujeres. 

En España empezamos a encontrar iniciativas interesantes en este sentido, muchas a través de estudios e investigaciones referenciados en ésta (Bizitegi, 2018 y Gámez, 2017), a través de la medición del sinhogarismo incluyendo todas las tipologías ETHOS (Emakunde, 2016), mediante acciones concretas como la inclusión de la categoría ETHOS 4 en los recuentos de personas sin hogar en Euskadi, o a través de programas específicos de intervención y/o sensibilización que abordan directamente o hacen incidencia en aspectos que específicamente afectan a las mujeres que están sin hogar. 

Todos estos ejemplos contribuyen a poner foco en una realidad injustificablemente invisibilizada y ocultada durante décadas. Vamos a intentar a lo largo de estas páginas poner algún foco que nos sirva de guía para comprender mejor el sinhogarismo. 

Excluidas de la definición de exclusión: La infrarrepresentación de las mujeres en las estadísticas sobre sinhogarismo en el ámbito europeo.

Como hemos visto, encontrar ejemplos de sistematización de todas las categorías ETHOS es muy raro todavía hoy en día. Lo más habitual es encontrar que se contabilizan los datos de algunas situaciones ETHOS, generalmente la 1,2 y 3, 5, 7 y algunas situaciones puntuales de otras categorías (el número de personas que viven en asentamientos, por ejemplo, o el número de viviendas ocupadas, en algunos casos). 

Para entender la exclusión residencial y el sinhogarismo desde una perspectiva de género adecuada hemos visto que esta labor es imprescindible, como decíamos en el apartado anterior con el ejemplo de País Vasco, cuando sistematizamos datos de todas las situaciones ETHOS el sinhogarismo femenino empieza a ver la luz de forma más nítida. 

Pero tenemos los datos que tenemos y esos son los que debemos analizar. Es importante señalar, como hizo magistralmente Nicholas Pleace en 2016, en un artículo llamado Exclusion by Definition: The Under-representation of Women in European Homelessness Statistics título al que hemos hecho un guiño con el nombre de este apartado, que en el instrumento ETHOS, en la forma más habitual de medir el sinhogarismo y la exclusión residencial que utilizamos en Europa, las mujeres están excluidas y, como consecuencia, infrarrepresentadas en las estadísticas. 

¿A qué se refiere Pleace concretamente? El autor habla de distintos niveles en los que es probable que se esté dejando fuera la situación de mujeres; 

  • Un primer nivel en el que sólo se recogen situaciones de sin techo (personas pasando día y noche en las calles de las ciudades) en el que se utilizan instrumentos como recuentos, estimaciones o datos de centros y servicios de atención a personas sin hogar. Los números en este nivel se utilizan generalmente para poder tener un mapa con el que dimensionar el sinhogarismo en un lugar dado. 
  • Un segundo nivel en el que dentro de la población sin hogar se cuentan tanto a personas que están sin techo como a personas que hacen uso de alojamientos temporales y/o transitorios o alojamientos de emergencia. En este nivel se recopilan datos de centros comunitarios o recursos y servicios compartidos, podrían aparecer datos de personas solas o de familias y se recogen datos de forma periódica a través de encuestas en los centros y servicios.
  • Un tercer nivel en el que dentro de la definición de sinhogarismo se incluyen situaciones de vivienda insegura, inadecuada, inestable o inaccesible para personas en situación de exclusión residencial. Por tanto, encontraríamos todas las categorías ETHOS representadas en esta definición de sinhogarismo: personas sin techo, sin vivienda, en vivienda insegura o en vivienda inadecuada. 

¿Cómo se concreta la infrarrepresentación de mujeres en los distintos niveles que propone Pleace? 

  • En el primer nivel las mujeres tienden a elegir puntos para pernoctar más escondidos o fuera de la vista de viandantes, sobre todo si pernoctan solas. Además, entre las mujeres es más habitual elegir cualquier tipo de alternativa para dormir (por muy insegura que sea o por mucho que le ponga en riesgo -dormir con desconocidos, por ejemplo) antes que pernoctar en calle. Por tanto, en los recuentos las mujeres aparecen menos. 
  • En el segundo nivel que nos daba una definición de sinhogarismo en términos de centros y servicios de emergencia y transitorios las mujeres aparecen infrarrepresentadas porque, de nuevo, es habitual que las mujeres elijan otras alternativas antes que la calle y los recursos de emergencia o transitorios, recursos que no sienten como seguros. 

Por ejemplo: Tal y como demuestran Hansen y Quilgars (2016), una mujer que sobrevive a una situación recurrente de sin hogar y presenta necesidades complejas (trastorno de salud mental y/o adicciones), es decir, con necesidades muy intensas de apoyo va a elegir antes apaños informales de alojamiento (con conocidos, con desconocidos, sistemas como couchsurfing, etc) que acudir a centros para personas sin hogar. 

  • En el tercer nivel las mujeres tienden a aparecer más en las estadísticas. Lo veíamos en el cuadro de País Vasco. Al incluir situaciones de exclusión residencial que incorporan otro tipo de centros y servicios de alojamiento o vivienda insegura o inadecuada, las mujeres aparecen más.  

ANÁLISIS DEL SINHOGARISMO DESDE UN ENFOQUE ADECUADO DE GÉNERO; APLICACIÓN PRÁCTICA CON DATOS DE MADRID.

Con los datos del último recuento de Madrid por un lado y los datos de la investigación del equipo de Sonia Panadero y José Juan Vázquez Mujeres sin hogar en Madrid. Características, necesidades y procesos de cambio” (un documento imprescindible que tenéis como complementario en el tema) hemos aplicado de forma práctica lo que supone analizar el sinhogarismo con y sin enfoque adecuado de género. 

Fuente: Elaboración propia a partir de datos Ayuntamiento de Madrid y Panadero et al. 

En el cuadro de la parte de arriba de la imagen observáis los datos que arroja el último recuento de la ciudad de Madrid. Según éste, el “perfil” de la persona que está sin hogar en esta ciudad es de un varón, de 46 años de edad, soltero como situación más respondida y probablemente sea de otro país que no sea España. Sobre si tiene hijos o no, no lo sabemos porque en este recuento no se pregunta. 

En el cuadro de la parte inferior de la imagen vemos los datos de la investigación del equipo de Panadero y Vázquez y llegamos a una foto de las mujeres que están sin hogar en la misma ciudad, Madrid, bastante más precisa. Sabemos que no hay diferencia en la edad media (aunque sí un rango de edades más amplio), sabemos que en su mayoría tienen nacionalidad española y que la mayor parte tiene hijos. En cuanto a la proporción de soltera, es una situación que se elige en mayor parte que en los hombres. Del análisis posterior podemos deducir que es la situación que eligen de forma mayoritaria porque es la que no tiene un reproche social asociado por no cumplir con los roles asignados. 

Si comparamos en el siguiente cuadro el nivel de estudios, por ejemplo, también podemos observar diferencias interesantes: 

Fuente: Elaboración propia a partir de datos Ayuntamiento de Madrid y Panadero et al. 

Comparemos ahora las fuentes de ingresos en los datos que arrojan los datos sin desagregar y los datos desagregados en mujeres en la investigación de Panaderos y otros:

Fuente: Elaboración propia a partir de datos Ayuntamiento de Madrid y Panadero et al. 

Fijaros, por ejemplo, en el dato de la mendicidad. En el caso de datos sin desagregar la mendicidad (“pidiendo en la calle”) es la primera fuente de ingresos de las personas que están sin hogar en Madrid. Teniendo en cuenta sólo esa mirada aglutinada podemos entender mejor que se hable de las personas sin hogar como “mendigos”, al fin y al cabo un 42% de ellos dice hacer esa actividad… ¿o no? Si observamos los números en mujeres este dato roza el 20%, ya hay una diferencia significativa. De hecho en el caso de las mujeres la mita percibe sus ingresos del trabajo y de prestaciones o pensiones, la imagen ya es diferente, ¿lo veis?

Aún así, los análisis e investigaciones con enfoque adecuado de género son, como os decimos, escasos y preliminares por lo que no podemos dar estas afirmaciones por irrefutables (todavía). 

¿QUÉ SABEMOS A CIENCIA SOBRE LAS ESPECIFICIDADES DEL SINHOGARISMO EN MUJERES?

A continuación señalamos afirmaciones que han sido refutadas o de las que se tienen certezas. A nivel europeo contamos, sobre todo con las investigaciones de Joanne Bretherton y Paula Mayock, quienes sin duda alguna han estudiado en mayor profundidad la especificidad del sinhogarismo en mujeres. 

Además, necesitábamos acercarnos a la realidad de España y para ello utilizamos tanto los datos recogidos en la investigación de Sonia Panadero y José Juan Vázquez que hemos mencionado Mujeres sin hogar en Madrid. Características, necesidades y procesos de cambio, como los datos que arrojó la investigación Mujeres Invisibles: Una mirada a las violencias y la exclusiónde  AIRES, así como los datos de la Investigación “Las mujeres sin hogar: Realidades ocultas de la exclusión social” de un grupo de investigadoras de la Universidad de Barcelona de 2019 y de la última investigación publicada en España, “Estudio sobre sinhogarismo femenino y violencia de género en Galicia” a cargo de la Xunta de Galicia en 2020. 

MAYOR VULNERABILIDAD: LAS VIOLENCIAS LO ATRAVIESAN TODO

Lo veremos en profundidad en el próximo tema pero es importante reseñar los primeros datos confirmados de violencias a las que sobreviven mujeres que están sin hogar porque el peso que tienen en la situación es enorme. 

Y para 1 de cada 3, la violencia es la única causa de su situación de sin hogar. 

El Estudio Universidad de Barcelona hablaba del 69% de las mujeres participantes. En el caso de la investigación en Galicia la cifra sube hasta el 71%.

En el estudio longitudinal de Panadero y otros constatan que el 31% de las mujeres sin hogar habían sufrido maltrato físico en su infancia y en el caso de abusos sexuales, estudios revelan que hasta el 40% de las mujeres sin hogar podrían haber sido víctimas de estos abusos. Con datos del INE (Instituto Nacional de Estadística de España) referenciados en Panadero y otros, respecto a victimización de delitos violentos en general, señalan que 1 de cada 3 mujeres sin hogar manifiesta haber sido agredida y que el 13% refiere haber sufrido agresiones sexuales desde su llegada a la situación de sin hogar. 

Las mujeres están expuestas a una mayor vulnerabilidad a sufrir sucesos vitales (potencialmente) estresantes que los hombres en la misma situación: 16 SVE en las mujeres frente a 12.3 SVE en hombres.

Según el estudio de la Universidad de Barcelona de 2019, “La acumulación de sucesos traumáticos y su intensidad se convierte en un factor de mayor vulnerabilidad en el caso de las mujeres”. 

Pero también se encuentran en una mayor vulnerabilidad a sufrir situaciones de violencia tanto en la infancia como en la edad adulta. Veamos los datos que arroja esta investigación:

La constatación de que una proporción alarmantemente alta de mujeres en situación de sin hogar han sufrido violencias antes o durante esta situación de exclusión extrema lo podemos ver en todas las  investigaciones a nivel estatal e internacional. El alcance de este fenómeno tan preocupante, la relación de causalidad y el modo en que las violencias sufridas interseccionan con el resto de componentes de las identidades de las mujeres que están sin hogar, todo eso, requiere todavía de estudios e investigaciones en profundidad. 

Así mismo, es alarmante la proporción de mujeres sin hogar que han intentado suicidarse, también de hombres sin hogar si los comparamos con la población con hogar. Con datos de Panadero y otros, un 48.9% de las mujeres encuestadas han intentado suicidarse frente a un 30.8% de los hombres. Del total de estas mujeres que se han intentado suicidar, un 32% lo hizo en situación de sin hogar. Entre la población con hogar, el suicidio ya se ha convertido en la primera causa de muerte no natural en España y en estos meses post pandemia los datos se están agravando. Cada día hay una media de 10 suicidios en este país y el problema está tomando dimensiones muy preocupantes. Aún así, con cifras de 2019 podemos estimar que cerca del 0,2% de la población de España intentó suicidarse. Vuelve ahora al porcentaje de mujeres y hombres sin hogar que dicen haber intentado suicidarse. 

En resumen, con los datos específicos con los que contamos analizando el sinhogarismo con un enfoque adecuado de género, podemos extraer un “perfil” diferencial: 

Elaboración propia a partir de Panadero y otros. 

DISTINTAS TRAYECTORIAS RESIDENCIALES. MAYOR INESTABILIDAD RESIDENCIAL

Por lo que sabemos con certeza de las trayectorias de sin hogar en las mujeres: 

Las situaciones de alojamiento son diferentes: 

  • Buscan más alternativas con familia, amistades, personas conocidas y hacen menos uso de centros para personas sin hogar mientras tienen otra opción. A nivel europeo Mayock y Bretherton en diversos estudios (2016, 2017, 2021) han demostrado como estrategia “habitual” entre mujeres que están sin hogar el intento de retrasar al máximo el contacto con centros y servicios para personas sin hogar. 
  • Pernoctan menos en calle que los hombres: Con datos de Panadero y otros a la pregunta “Ha estado en al calle en el último mes” responde afirmativamente un 12% de las mujeres vs. Un 28% de los hombres. 
  • Una vez en situación de calle sí aceptan dormir en recursos en mayor medida que los hombres. Con datos de Panadero y otros a la pregunta “Ha dormido en un albergue en el último mes” responde afirmativamente un 81% de las mujeres vs. 70% de los hombres.
  • Sufren más la llamada “puerta giratoria”, es decir, entran y salen más de las situaciones más visibles de sinhogarismo. En los datos de Panadero y otros en el cuadro de abajo, si vemos la comparación entre quienes han estado una sola vez sin hogar y quiénes más de cinco veces, podemos ver que hay diferencias significativas. 
  • En cuanto a la causalidad del sinhogarismo parece cada vez más demostrado que: 
    • Hay causas específicas en el caso de las mujeres: 
      • Violencia por parte de la pareja o expareja.
      • Abuso o violencia  física, sexual y emocional a lo largo de la vida.
      • Escapar de redes de tráfico humano (con fines de explotación sexual o laboral).
    • Otras causas son iguales a las del sinhogarismo en hombres: 
      • Falta de vivienda adecuada, digna y asequible.
      • Ruptura sentimental (sin mediar violencia).
      • Salir de entornos de convivencia desestructurados o en pobreza.

MANTIENEN EN MAYOR MEDIA CONTACTOS Y RELACIONES SOCIALES:

Si analizamos la frecuencia de contactos con la familia y relaciones, vemos cómo en el caso de mujeres que están sin hogar, es mucho más frecuente que mantengan contacto periódico con sus familiares y que tengan, en mayor medida, pareja. 

En cuanto a las maternidades, el 60,9% de las mujeres del estudio de Panadero y otros tenían hijas e hijos, aproximadamente la mitad de ellos eran menores de edad. 

En las situaciones más visibles de sinhogarismo (calle y albergues) ninguna mujer convive con sus hijas e hijos, pero sí que es habitual que mantengan un contacto regular y frecuente con ellos. En datos de Panadero y otros, la mitad de las mujeres tenía un contacto al menos semanal con sus hijas e hijos. 

PEOR ESTADO DE SALUD

En general observamos que las mujeres que están sin hogar presentan un mayor deterioro de salud física. En datos de Panadero y otros, el 54% de las mujeres presentan al menos una enfermedad grave o crónica diagnosticada frente al 41% de hombres en situación de sin hogar. 

Además, por la misma fuente sabemos que las mujeres presentan más dificultades de salud mental y diferentes a la imagen prototípica de persona sin hogar. El 40% de las mujeres vs el 19% de los hombres padecen o han padecido problemas graves de salud mental. 

Entre la prevalencia entre las mujeres, destacan los trastornos de ansiedad y depresión mientras que entre los hombres hay mayor prevalencia de trastornos psicóticos. 

A pesar de todo lo expuesto, un 70% de las mujeres que están sin hogar en Madrid tienen expectativas de que el futuro será mejor que el presente.